Ieronimus, Salamanca vista desde sus catedrales


Las catedrales son visita obligada en cualquier destino turístico elegido. Centro neurálgico de las ciudades, a su alrededor se forjaron las poblaciones cuyos habitantes velaron posteriormente por su cuidado. La imagen que se nos viene a la mente en estos templos de oración nada tiene que ver con la vista que ofrece la Catedral Nueva de Salamanca. Hasta hace relativamente poco tiempo, las torres medievales se encontraban tapiadas. Desde 2002 están abiertas tras una costosa restauración y ofrecen espacios desconocidos para a sus visitantes, tanto de la catedral vieja, como de la nueva y de la localidad caminando por sus tejados. La salida a la terraza de Anaya o el mirador junto a la Torre del Gallo y el Patio Chico son algunos de los espacios más sorprendentes de la exposición 'Ieronimus', que cuesta 3,50 euros y dura aproximadamente una hora.

Deambular por los altos de la Catedral, contemplar su interior desde arriba rompe todos los esquemas para lo que fueron concebidas estas edificaciones de hacer sentir pequeño al visitante ante la grandiosidad de la Iglesia.
'Ieronimus' lleva ya una larga andadura que se mantiene debido a la gran afluencia de público. Si estás en Salamanca no debes dejar de verla.

La nomenclatura hace referencia a don Jerónimo de Perigueux, uno de los más famosos obispos españoles de origen francés, personaje clave de la Reconquista, capellán del Cid Campeador y obispo de Valencia, que fue nombrado para Salamanca al ser restaurada la Diócesis en 1102.


A través de sus estancias -la mazmorra, estancia del Carcelero, sala del Alcaide, de la Torre Mocha, estancia del Andén Superior, Andén de la Torre Mocha y sala de la Bóveda- podrás conocer la historia de la construcción de la torre, así como documentos y objetos históricos como la cruz pectoral que portaba El Cid.
Se trata de un aliciente más sin duda para visitar la ciudad castellana y disfrutar de nuevas panorámicas del lugar.