Turismo en la red: el Arte Luise Kunsthotel

El Arte Luise Kunsthotel es toda una 'galería de arte' donde además se puede dormir y despertar como un rey o como un poeta pobre


A tan sólo unos minutos a pie de la Puerta de Brandemburgo en Berlín se erige el Arte Luise Kunsthotel, un espacio donde el arte arropa el descanso del viajero. Formado por un palacio clásico de 1825, clasificado como monumento histórico, y un edificio anexo, erigido en 2003, el establecimiento dispone de 50 habitaciones, una espaciosa entrada y una sala de exposiciones.

Todas las habitaciones han sido decoradas por artistas diferentes, de modo que cada estancia constituye una pieza única. El rasgo común a todas ellas es la gran calidad artística del concepto y de su realización: caballos que sobresalen de las paredes; camas suspendidas en el aire o sobredimensionadas; la habitación de Vincent, un homenaje al famoso cuadro de Van Gogh; dormir en un comic o en una estancia futurista; conciliar el sueño en un cabaret, en pleno safari o en un gran nido; reposar bajo los ojos de un diva y la atenta mirada de tres damas de rojo; despertar como un rey o como un poeta pobre. Una experiencia inolvidable.

Las estancias abuhardilladas con vigas visibles resultan agradables a la vez que codiciadas. Con una decoración sobria, disponen de duchas y de baño en el pasillo. Incluso el pobre poeta de Carl Spitzweg, a quien se ha dedicado la habitación 300, hubiera podido darse el capricho de alojarse en una de ellas desde 49 euros. Mantiene así la tradición de 'hogar del artista' con un precio muy económico.

Hace 180 años, la gran burguesía y la aristocracia disfrutaban ya de las comodidades que ofrece el palacio que alberga hoy en día el Luise. En las suites, con techos de hasta cuatro metros, así como en las habitaciones más luminosas y espaciosas se han conservado las puertas y ventanas originales. Los precios de estas oscilan entre los 130 y los 240 euros. En una escala inferior, las habitaciones dobles con ducha rondan los 99 y los 210 euros. Si la estancia es sencilla, entre 79 y 115 euros.

Diversas esculturas decoran la entrada del hotel y las frases que van subiendo por las escaleras acompañan al huésped en la 'Esclinata de los folósofos'. Fragmentos de la 'Filosofía como arte de vida' del Profesor y Doctor Wilhem Schmid, invitan a reflexionar acerca de los fundamentos y las distintas formas de practicar el arte de vivir. La planta baja del edificio nuevo tiene una sala de exposiciones y actividades artísticas. Además de los eventos organizados en colaboración con distintas galerías e instituciones, se han realizado lecturas dentro del marco de festivales literarios internacionales. Los desfiles de moda PREMIUM así como otros eventos del Berliner Kunstherbst han tenido lugar en esta sala.

El restaurante Habel deleita los paladares más exigentes con su innovadora cocina alemana y mediterránea, que podrás saborear en verano en la hermosa terraza del hotel o en el patio interior del mismo.

Un camino largo y duro

Como buen hotel con encanto, el 'Luise' guarda una larga historia hasta convertirse en lo que hoy es. La idea, que surgió antes de la caída del muro, consistía en construir un pequeño hotel en Berlín donde los artistas y amantes del arte pudieran vivir y trabajar. Donde se compusiera música y que fuera un lugar de encuentro. Los primeros años tras la caída del muro brindaron de manera inesperada la oportunidad de realizar este proyecto.

En julio de 1994, se alquiló en la Luisenstraße por mil marcos la parte habitable de un conjuntos de edificios semi abandonados que en tiempos de la República Democrática Alemana (RDA) habían albergado el legendario club de artistas 'Möwe'. Alrededor reinaba un cierto aire desolador. Se continuó con la idea de construir un hotel en los pisos superiores del edificio y dejar la planta baja para talleres y pisos.

A pesar de su asidua clientela y de la amplia y buena reputación formada por los medios de comunicación, en 1997 la amenaza de cierre empezó a cernirse sobre el Künstlerheim Luise debido al vencimiento del contrato de arrendamiento y al pésimo estado del inmueble. Pero un inversor, un director de proyecto y un arquitecto se involucraron en el proyecto a fin de convertir este laboratorio artístico en un hotel confortable que resultara solvente económicamente.

El 17 de septiembre de 1999, quedó oficialmente inaugurado. El hotel tenía 32 habitaciones, un restaurante y un recibidor que cumplían todas las normas de monumentos clasificados. Un tema de acalorada controversia fue el paso del S-Bahn y el consiguiente ruido provocado por el tren. En prinipio se resolvió proporcionar tapones de cera a los huéspedes. A fin de amortiguar el ruido, se decidió por fin tapiar el patio que da al S-Bahn con una nueva construcción.

Hoy en día, el Künstlerheim Luise es un hotel de prestigio, un museo donde se duerme y en el que cada habitación representa un sueño.