-No hay peor droga que el bla-bla. Hace sentir a una mesonera de pueblo como una princesa veneciana. Y después, cuando viene el momento de la verdad, la vuelta a la realidad, te das cuenta de que las palabras son un cheque sin fondo. ¡Prefiero mil veces que un borracho te toque el culo en el bar a que te digan que una sonrisa tuya vuela más alto que una mariposa!.
-¡Se extiende como una mariposa!-saltó Beatriz.
-¡Que vuele o que se extienda da lo mismo!¿y sabes por qué? Porque detrás de las palabras no hay nada. Son luces de bengala que se deshacen en el aire".








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