Principios editoriales: Un pacto con los lectores

"Nunca he encontrado un medio tan libre donde me dejasen publicar lo que quisiera como este".

Esto es lo que recuerdo que me dijo este gran periodista, cuando desembarqué en Las Palmas para trabajar en Canariasahora.com, eso, y que Canarias era el paraíso del fumador.

Carlos Sosa, director del medio, me dijo que confiaba en mi para reforzar la sección de Economía, pero que lo importante era que supiera preparar café. El humor nunca faltó en una redacción cargada de compañerismo.

Hoy descubro en este periódico, a veces envuelto en polémica por no callarse nada o al menos hasta que no esté bien atado, unos principios editoriales ante los cuales me tengo que quitar el sombrero.


"No hace falta ser un sesudo analista de la vida política y social de Canarias para llegar inmediatamente a la conclusión de que la nacionalidad atraviesa un momento decisivo. No sólo porque el Gobierno de Canarias esté tratando de liderar con mayor o menor fortuna el modelo de futuro por el que habrán de regirse quienes tienen capacidad para decidir, sino también porque la situación de deterioro político-social es de tal calibre que requiere soluciones contundentes.

La nociva mezcla que se está dando con excesiva frecuencia entre el interés público y el interés privado, entre la política y el negocio particular, entre el dinero público y el beneficio personal, entre la subvención y el clientelismo descarado está produciendo efectos demoledores sobre la conciencia ciudadana y sobre la credibilidad de los políticos y de los empresarios.

A eso hay que unir el seguidismo con que actúan muchos medios de comunicación canarios, que también han entrado en el sistema considerando que fuera del mismo no se puede sobrevivir. Han preferido, por regla general, sacrificar su obligación de ser notarios de la realidad, de fiscalizar a los poderes públicos y de defender los intereses generales, para garantizarse la financiación pública y privada por la vía de la publicidad y de otros mecanismos que se pueden considerar atípicos.

En ese sistema, lamentablemente, ya están entrando también ciudadanos de a pie, empezando por los funcionarios públicos y continuando por el resto de personas con criterio, que empiezan por no creer lo que está pasando y terminan por encogerse de hombros y pensar que nada de esto tiene solución. Por no hablar de los que, sencillamente, se suman a la vorágine y tratan de abrirse un hueco en el sistema mismo de la manera que les es permitido.

Ante esto, proponemos a nuestros lectores un pacto consistente básicamente en no callar nunca, decir toda la verdad, y explicar y diseccionar el sistema en cada ocasión cuando la importancia de los asuntos lo requiera".

Comments (2)

Armando

1 de octubre de 2009, 14:31

Gracias por los recuerdos... y de paso por el enlace al obituario de Roy. Besos, wapa

Verónica Carmona

1 de octubre de 2009, 14:33

¿Qué somos sin los recuerdos? Ojalá me hubiera podido despedir... Me fui tan pronto que aún os extraño a todos. Besos