"Muchas gracias"


Hallábame inmersa en uno de los trabajos de mi master esta tarde en casa de mis padres cuando sonó el teléfono. Siempre que suena me debato entre cogerlo o no, al fin y al cabo, esta ya no es mi casa y con el móvil ya nadie me llama al fijo, más aún cuando no vivo aquí. El caso es que lo cogí. Entonces sonó una voz correcta, era indudablemente de un teleoperador. Lo primero que pensé fue: "Dios, otro de Ono, Yahoo o cualquier otra teleoperadora que quiere que me cambie de compañía". Pero no era de ninguna teleoperadora, era peor aún, un encuestador. Lo primero que pensé fue en quitármelo de enmedio.


-Estamos realizando una encuesta sobre la dieta mediterránea, ¿podría colaborar?

-Puff, bueno..., no sé..., la verdad es que me pillas trabajando... bueno si es corta...

- No te voy a engañar, son 15 minutos...

-Puff...la verdad es que sé que tu trabajo es complicado, así que adelante...


Pues sí, hice lo que nunca hay que hacer en estos casos, ponerme en el lugar del encuestador, y me solidaricé con ese chico de unos 30 años quizás por la voz (aunque esta muchas veces engaña), mileurista y llamando a mi casa un viernes a las nueve de la noche.


La encuesta me sirvió para hacer un examen de conciencia, no como mal, como fatal. Pero lo que más me hizo sentirme bien no fue darme cuenta de mis malos hábitos o que como demasiado sola -sí, me preguntaron si desayunaba, almorzaba o cenaba sola o acompañada y por quien-. Lo que me enterneció, y es la segunda vez a lo largo del día que uso esta palabra, es que el chaval me agradeciese varias veces que hubiese accedido a hacer la encuesta. Cuánta gente le habrá colgado porque su tiempo vale oro.


Si esta noche he ayudado a alguien a hacer más liviano su trabajo, me siento afortunada. Hay mucha gente por ahí que gusta de hacer lo contrario y desilusiona al más ilusionado.

Comments (5)

Rocío Mendoza

4 de enero de 2008, 14:38

Esos gestos hablan de las personas. Me alegra conocerlos de ti. Es peor pararse a hablar con los Evangelistas, esos que te dan revistillas para convencerte de que Dios existe, e intentar 'razonar' con ellos... Pruébalo alguna vez... La experiencia es realmente excitante. ;-)

Veroxs

5 de enero de 2008, 1:33

Alguna vez me han parado los testigos de Jehová, y también les he seguido, eso sí, preguntas indiscretas, que sean las justas.
;-P

Paco

9 de enero de 2008, 3:13

Huy!!!

Hace tiempo que yo no hago eso. El último de Tele2 que llamó a casa y me despertó de la siesta todavía estará maldiciendo mi malafollá..

Yo solía ser amable. Lo juro...

Veroxs

11 de enero de 2008, 2:42

Ay! Esa malafollá granaína!

Mariquilla Sinembargo

28 de enero de 2008, 10:49

Yo accedí en un súbito cargo de conciencia a una encuesta telefónica. Mi priera reacción fue decir no, pero la voz de la chica era tan amable, tan dulce su acento y tan escrupulosísimamente educada que(a pesar de que también me advirtió que superaría los 10 minutos accedí).

primera pregunta (Ella): Vive en su unidad familiar alguien de entre 25 y 35 años

respuesta (yo): No

Fin de la encuesta.

Colgué traumá. Nunca más. No se pué ser buena ;-)